El profesional, con una extensa trayectoria en compañías como Intersport, Salomon, Nike y ASICS, falleció en Barcelona el 19 de octubre a los 58 años. En su última etapa profesional, dedicó su experiencia a impulsar proyectos vinculados al pádel.
El sector deportivo lamenta el fallecimiento de Gustavo Oliva, quien murió el 19 de octubre en Barcelona a los 58 años, tras tres años de lucha contra un cáncer de colon. A lo largo de su carrera, Oliva desarrolló una destacada trayectoria en algunas de las principales compañías internacionales de material deportivo y mantuvo una estrecha vinculación con el pádel, tanto desde el ámbito profesional como desde la competición.
Formado en Empresariales en Esade, inició su carrera en 1995 en Intersport, donde trabajó durante cinco años como responsable de producto de calzado y material duro. En el año 2000 se incorporó a Salomon como director de Ventas de la filial ibérica y, dos años después, pasó a Nike, donde asumió responsabilidades comerciales en las categorías ACG, tenis y baloncesto.
En 2006 comenzó una nueva etapa en ASICS Europe, compañía en la que trabajó durante 14 años como category manager. Esta experiencia le permitió conocer distintas áreas de la industria deportiva, desde la gestión de producto y la distribución hasta la estrategia comercial de marcas internacionales.
En octubre de 2020 inició su trayectoria como profesional independiente, centrando su actividad en el desarrollo de proyectos relacionados con el pádel. Durante esta etapa colaboró con federaciones, circuitos, marcas y clubes, aportando al sector el conocimiento adquirido durante más de dos décadas en la industria deportiva.
Su relación con el pádel, sin embargo, trascendía el ámbito empresarial. Oliva llegó a situarse entre los diez mejores jugadores del ranking catalán y entre los 50 primeros de España. También capitaneó al equipo catalán entre 2014 y 2017 y ejerció como entrenador, manteniendo una implicación directa con el crecimiento y la comunidad de este deporte.
Su trayectoria combinó así dos facetas complementarias: la experiencia profesional en grandes compañías del sector deportivo y una profunda vinculación personal con el pádel. Una combinación que le permitió contribuir al desarrollo de la disciplina desde diferentes perspectivas.
Su fallecimiento deja un vacío entre los profesionales que compartieron con él distintas etapas de su carrera. Gustavo Oliva será recordado por su experiencia, su compromiso con el deporte y su dedicación al pádel, una disciplina a la que continuó ligado hasta su última etapa profesional.